Seis años de régimen de Bashar Al Asad, seis años de guerra civil. Así fue como hace algunas semanas Estados Unidos, el gran defensor de la libertad y los derechos humanos, decidió lanzar 59 misiles teledirigidos por un Tomahawk desde el Mar Mediterráneo contra la base aérea de Shayrat, con un simple mensaje a Rusia, Irán y China (considerados los protectores de Asad): no es posible una Siria próspera y en paz con un tirano en el poder que ha quitado la vida a 300 mil sirios y han expulsado de sus hogares a diez millones.

Es la primera vez que Estados Unidos golpea directamente instalaciones del gobierno sirio desde que comenzó el conflicto civil en este país. El ataque tuvo como objetivo rebajar la capacidad del régimen sirio luego que éste haya desatado el caos días atrás al utilizar armas químicas, específicamente de gas sarín, contra su población dejando alrededor de 80 muertos de los cuales 30 eran niños. Pese a esto, el Asad continúa negando el porte de armas químicas.

Tal cual se formuló en una de las columnas de www.elpais.com, “¿cómo es posible que el presidente mejor preparado para hacer estupideces haya realizado por una vez una acción inteligente, que restaura la disuasión estadounidense y con ello favorece la estabilidad internacional?”.

¡No más! La política internacional del ex presidente Obama se basaba en “don’t do stupid stuff”, pero a Donald Trump poco le importa el fantasma de su antecesor en la Casa Blanca y toma cartas en el asunto. ¿Arrebato de un presidente imprevisible? Lo cierto es que el hecho nos remonta a agosto de 2013 en Guta, un suburbio de Damasco en donde fallecieron 10 mil civiles y donde Obama tomó la vía pacífica ¿Qué faltaba en ese entonces para que la comunidad internacional reaccionara? Para muchos la respuesta es clara: un Trump en el poder.

Pero todo acto tiene sus consecuencias. Tras el ataque, Donald Trump agredió al principal aliado de Rusia en la región lo que podría perjudicar las relaciones entre Washington y Moscú, ambos miembros del Consejo de Seguridad de la ONU. Rusia ha sido fundamental para la supervivencia de Al Asad desde que en 2015 lanzó una campaña aérea para “estabilizar” al gobierno sirio, que había recibido varias derrotas de manos de la oposición armada.

Para la BBC, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo que “este paso que ha dado Washington inflige un daño significativo en las relaciones entre Rusia y Estados Unidos, que ya estaban en una situación lamentable”.

Otra de las consecuencias es que se teme que la ofensiva en Siria pueda desviar el principal interés de Estados Unidos en la región, el Estado Islámico. “Si Siria colapsa, podría convertirse en un refugio para los terroristas islámicos, precisamente la situación que Trump quiere evitar”, escribió el periodista David Sanger en The New York Times.

Y mientras tanto Occidente aplaude el ataque a la base aérea siria, en el mundo árabe las reacciones han sido mixtas. Arabia Saudita y Qatar apoyaron el operativo estadounidense, sin embargo, otros países como Líbano o Irak lo condenaron.

Para www.bbc.com Edgar Jallad, experto del servicio árabe de la BBC, explicó que al pasar de los días las voces que sospechan de los motivos del gobierno de Trump se vuelven más numerosas, “EE.UU. no tiene mucha credibilidad en la región, la gente tiene experiencia del intervencionismo de Washington e incluso hay quienes recuerdan cómo EE.UU. invadió Irak con el pretexto de que había armas de destrucción masiva en Irak”, le dijo a BBC Mundo.

Otra corriente de opinión dentro del mundo árabe, sostiene que el ataque tiene más que ver con la política interna de Estados Unidos que con el conflicto sirio como tal. “Trump enfrenta serias críticas dentro de su país, hay presión de opositores y de gente dentro de su propio partido y hay quienes sostienen que lanzó el ataque como una forma de afirmar su poder y mostrar que es capaz de hacer algo que su predecesor, Barack Obama, no hizo”, remarcó Jallad, dando margen a que Trump actuó de forma súbita y en contradicción con lo que hasta ese momento había sido su política hacia Siria.

En un artículo que escribió para la cadena árabe Al Jazeera, el experto en temas del Medio Oriente Samer Abboud, dijo que el gobierno de Trump está enmarañado en una ola de críticas, impopularidad, acusaciones de incompetencia y de corrupción, y ante eso no hay mejor antídoto que un ataque. “Como bien recordamos de gobiernos estadounidenses anteriores como Reagan, Clinton o Bush, un ataque rápido y contundente en un lugar distante del mundo es siempre una buena forma de consolidar apoyo, acallar a disidentes y ganar respaldo entre políticos de todos los bandos”, concluyó.

Mucha especulación… Lo cierto es que la política internacional con Trump marca un nuevo modus operandi en la resolución de conflictos ¿Habrá una ofensiva de vuelta?