El conflicto en Venezuela no para tras la consulta popular realizada hace una semana, hecho que fue respaldado por 7,6 millones de un total de 19,5 millones de personas habilitadas para votar. Algunos la tildaron de “fracaso”, otros de “encuesta”, mientras que el presidente Maduro la consideró como una “consulta interna”.

La consulta incluía tres preguntas: ¿rechaza y desconoce la realización de una Constituyente propuesta sin la aprobación previa del pueblo de Venezuela?, ¿demanda a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana obedecer y defender la Constitución del año 1999 y respaldar las decisiones de la Asamblea Nacional?, ¿aprueba la renovación de los poderes públicos así como la realización de elecciones libres y la conformación de un gobierno de unión nacional? Realizarla, sirvió como simulacro de la elección de la Asamblea Constituyente del 30 de Julio.

Esta semana será clave para Venezuela, la oposición ya rechazó participar en la Constituyente, pues considera que no fue convocada en referendo y acudir a la elección significaría legitimar un proceso basado en el comunismo, lo que empeoraría la ya devastada economía venezolana.

“No es momento de rendirse. Estamos en las horas decisivas y definitorias para el futuro del país”, expresó el diputado Freddy Guevara, a nombre de la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

La oposición se resiste y continúa trazando los caminos para frenar la elección de los 545 miembros de la Asamblea Constituyente. Así es como la MUD convocó a una huelga de 48 horas este miércoles y jueves, y este viernes se congregó a una gran marcha en Caracas la cual busca hacer historia.

“Que le quede claro a Maduro y a la Fuerza Armada -sostén clave del gobierno- que no nos vamos a calar (aguantar), no vamos a permitir, que se imponga un fraude constituyente”, expresó Guevara. En caso de que no se suspenda la elección, aseguró que se producirá un “boicot cívico electoral” que restablezca la democracia.

La presión no solo se encuentra en Venezuela, sino también en el mundo. El presidente norteamericano, Donald Trump, ya lo amenazó con sanciones económicas, mientras que los gobiernos de Latinoamérica y Europa han hecho un llamado para que desista de la Constituyente. Por su parte, Maduro los acusa de promover la violencia y un golpe de estado con ayuda de Estados Unidos.

“Te digo Julio Borges (presidente del Parlamento) y le digo a toda la MUD, rectifiquen a tiempo y vayamos a un acuerdo. La Constituyente es una realidad”, declaró Maduro. Sin embargo, lo que busca Borges es “abrir una verdadera y sincera negociación” para que se realicen elecciones generales una vez abortada la Constituyente. El ambiente es de tensión absoluta.

Esta semana el mundo estará con los ojos puestos en Venezuela. Recordemos que la huelga de la semana pasada dejó cinco muertos, ¿cuál será el saldo de esta semana? ¿Libertad democrática o dictadura comunista?