Cuando pensamos en mujeres con un aura llena de colores se nos viene a la cabeza Verónica Allamand, una artista de trayectoria que ha destacado en Chile por sus pinturas con personalidad, y cómo no, si Verónica plasma en ellas toda su inquietud y energía. Ella es así, una mujer que piensa sus pasos pero que, por sobre todo, los siente con intensidad y es por eso que su trabajo va cambiando junto con ella.

Ad portas de nuevas exposiciones y proyectos le preguntamos por el origen de su creatividad, a ver si nos podemos contagiar un poco… aquí los que nos contó.

¿Cómo empieza tu camino en el Arte?
No sé muy bien cuando empezó mi camino en el Arte, en realidad la expresión creativa y mi vida están íntimamente ligadas y cuesta un poco diferenciar un camino del otro. Desde muy pequeña, mis primeros recuerdos están ligados a mi sensibilidad extrema al tacto y al color. De hecho, mis recuerdos son creando, ya sea cosiendo vestidos de muñecas, pintando princesas que mamá me dibujaba, copiando paisajes, observando abstraída minuciosamente la naturaleza, sus colores, sus texturas. Bordar, coser, cocinar, pintar, tejer, hacer una maqueta, jugar con greda, plastilina, escribir cuentos y poesía siempre estuvo entre mis fascinaciones diarias. Eran una verdadera necesidad interna. Fue el mismo camino de la vida quién se encargó de ir definiendo cuál de las áreas de mi investigación, se haría más potente y más conocida. Aunque siempre estoy en permanente cambio y evolución, como un llamado a un crecimiento interno o a una búsqueda eterna a mis propias respuestas, busco distintos lenguajes y símbolos que me llenen el alma de nuevos significados.

¿De dónde suele nacer tu inspiración para tus obras?
La inspiración de mi obra siempre ha sido la naturaleza y la potente relación que siento con ella. Soy una persona muy sensible a los estímulos externos, los intuyo, los percibo y se graban en mi alma como memorias, enseñanzas que de pequeña me costaba digerir, hasta que encontré que esta energía no solo la recibía si no que también se emitía y se devolvía. Como niño uno no puede entender la importancia de las palabras y su significado, para mi fue mucho más fácil entender lo importante que era estar bajo un gran árbol y ver la luz atravesar sus hojas, la paz que me traía, la belleza que me invadía al oler la tierra de un Peumo enorme que teníamos en el campo. Ver la forma de sus hojas y sus esqueletos sobre la tierra húmeda. Los colores me invadieron siempre e hicieron historia en mi.
La mayor dificultad de hacer arte hoy es vivir en un mundo digital, en medio de una revolución de cambios, muy rápidos, de comunicación y formas de expresión, donde el arte y las personas luchan por acomodar sus valores, evolucionar, entender, acomodarse y lograr sostenerse en una plataforma de cambios múltidiciplinarios
¿Cual sientes es tu sello al crear?
Mi sello es el color, la comprensión de este como un lenguaje. El color no es solo un pigmento, o una teoría, es un símbolo, una emoción. Y eso es lo que más me gusta de él, que a pesar de que le podamos otorgar un significado histórico, o un poder terapéutico, el color en realidad responde a una realidad íntima con el observador. Entonces, cuando tú trabajas con color en abstracción, trabajas con la historia del observador y regalas tu obra a infinitas posibilidades de interpretación, tantas como seres humanos hay en el mundo.

De tus experiencias exponiendo, ¿cuál ha sido la que más te marcó como artista?
La exposición “Serfemina”, de 2011 en galería la Sala, tuvo una crítica por Waldemar Sommer donde, a pesar que era una crítica buena, yo había hecho mi primer cambio de lenguaje radical y él comenzó su crítica con: “Esta no es la Verónica Allamand”. Yo vendía todo siempre, estaba muy mal acostumbrada y esa crítica bajó mis ventas al 30%. Al año siguiente, vendí la exposición dos y tres veces igual, pero me dio una gran lección de ego y orgullo, me enseñó muchísimo a jamás ser Diva, nunca lo fui, pero eso aseguró que tampoco lo fuera. Solo estaba muy agradecida de Dios de vender tanto y poder tener la bendición de vivir de lo que amas.
Sigo creyendo en la evolución y el cambio como artista y jamás me amarraré a una época o un lenguaje por el cual pinté, lo pinto porque lo amo, pero lo dejo de pintar también porque mi necesidad de investigar y descubrir es imperante. Puedo pintar cualquiera de mis etapas con gran felicidad porque las amo todas. La curiosidad es la que me llama a avanzar, crecer y evolucionar hacia otro lugar.

¿Cuál es la mayor dificultad para entrar y mantenerse en el mundo artístico, actualmente?
La mayor dificultad de hacer arte hoy es vivir en un mundo digital, en medio de una revolución de cambios, muy rápidos, de comunicación y formas de expresión, donde el arte y las personas luchan por acomodar sus valores, evolucionar, entender, acomodarse y lograr sostenerse en una plataforma de cambios múltidiciplinarios. Suceden dos fuertes fenómenos, la autogestión de los artistas en la venta de sus obras a través de Instagram y Facebook, lo que le otorga al artista otro trabajo más, para sobrevivir en el medio.Así como hoy existe la autogestión, además de las galerías, proliferan miles de alternativas de artistas emergentes y láminas sin valor, que el comprador opta en face e Instagram sin respaldo de una galería, solo por gusto. Por lo cual la competencia se hace más dura y la libertad de expresión se amplía implacablemente.

¿Qué materiales prefieres habitualmente?
Soy de acrílico por naturaleza y mezclo muchos materiales. Hoy, utilizo mucho el pan de oro, plata, cobre, la folia, la resina, la acuarela y los lápices acuarelables, el carboncillo, la cerámica en frío, la purpurina, la silicona, barnices, esmaltes, uff…  no me niego a nada en realidad.

Proyectos 2019
Exposición en galería La Sala ahora en Octubre; exposición taller acrílico y creatividad (mis alumnas), en diciembre.

Preguntas rápidas
Tres colores: Magenta, dorado, aguamarina.
Ser mujer: Ser todo.
Consejo creativo: El color es todo.
Infaltable en tu taller: Mi delantal de jeans manchando.
Un libro: Memorias de una geisha.
Sueño por cumplir: Exponer en NY.